Buenas noches con todos

Texto: Charo Ruiz / Fotos: Teresa Castillo y Sandra Soler

La espesura del paisaje anunciaba la proximidad de la selva. Una pista sin asfaltar y desvíos tentativos a cascadas nos condujeron al pequeño pueblito de Zurmi, a 10 minutos de la localidad de Guayzimi, que el día anterior había recibido la visita del cine. Aquella mañana, los alumnos de la escuela de Zurmi ensayaban en el patio una y otra vez la marcha y los cánticos que entonarían para festejar el día de la Independencia ecuatoriana. Y entre banderas y desfiles se coló la invitación a una noche de cine, “en pantalla gigante, totalmente gratuito”, horas más tarde, justo en ese mismo patio. No fue difícil armar a un batallón de niños con un perífono para que salieran a las calles del pueblo y convocaran a todas las familias.

En la tarde las calles de Zurmi todavía estaban vacías y minuto a minuto comenzaron a poblarse. Muchos se acordaban de la otra vez que Nómadas llegó a proyectar cine, casi año y medio antes. Otros nunca habían visto cine en pantalla grande. Y encontramos algún reacio a la invitación como una señora de una tiendita que no entendía cómo nos dedicábamos a pasar películas si las necesidades básicas de la población son otras. “No seño, esto es un proyecto cultural y también la cultura cinematográfica es una forma de desarrollo”. La señora no llegó a ir esa noche a la función pero a las 8 p.m. el patio del colegio rebosaba de gente, en las sillas, en las gradas, agolpados en la entrada. Doscientas personas se reunieron para ver cine y asombrarse con las imágenes proyectadas en pantalla gigante.

Después de dos horas, la luz del proyector se apagó y clausuró otra noche más de función en algún remoto lugar del amazonas ecuatoriano. Esta vez sus viejitos se acercaron para despedirse y nos asaltaron con abrazos que lo agradecen todo.“Qué Dios les bendiga, y vuelvan, no se demoren en regresar, ha sido hermoso”, exclamó la señora vestida de rojo. Y entonces una deja a un lado los cables que está recogiendo, voltea para mirar la pantalla y recuerda qué le llevó ahí, al lugar más perdido y abandonado. Y encuentra los porqués de tanto esfuerzo, la primicia de cada noche de función. Y entran ganas de permanecer en la comunidad y observar de qué se hablará al día siguiente.

~ por Nómadas en febrero 20, 2011.

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